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martes, 2 de abril de 2013

Ser madre con esclerosis múltiple


Ser madre con esclerosis múltiple

Ser madre con esclerosis múltiple
Fuente: MSIF; MSF
Fecha de publicación: 21/03/2013

La esclerosis múltiple no supone ningún impedimento para ser madre. Se ha demostrado que el período de embarazo no empeora la enfermedad, sino que incluso la puede mejorar. Durante la gestación se deberá seguir una buena planificación, teniendo en cuenta que la mayoría de tratamientos para la EM están contraindicados en el embarazo y la lactancia. Es importante también implicar a la pareja, valorar con ella diversos factores y tomar una decisión conjunta. Después del parto, es posible que las mujeres con EM sufran un nuevo brote de la enfermedad y, por lo tanto, en este caso es importante disponer de apoyo para cuidar al niño.
Las mujeres que sufren esclerosis múltiple (EM) pueden disfrutar de la maternidad sin ninguna limitación. La EM no reduce la fertilidad ni aumenta el riesgo de aborto o de defectos de nacimiento. El embarazo tampoco afecta de manera negativa al desarrollo o evolución de la enfermedad ni supone un riesgo para la mujer. En la mayoría de los casos, las mujeres con EM presentan un período de estabilidad durante el embarazo, por lo que es muy raro sufrir un brote de la enfermedad durante la gestación. La causa de esta mejora sustancial podría ser, entre otros motivos, un cambio en el sistema inmunológico durante el embarazo que permite que el niño pueda desarrollarse sin problemas en el vientre materno.

El hecho de padecer EM no debería interferir con el deseo de ser padres. Sin embargo, antes de tomar una decisión es importante valorar conjuntamente con la pareja toda una serie de factores, de la misma manera que lo haría cualquier otra persona. Entre estos factores se encuentran circunstancias propias de la enfermedad como el grado de discapacidad actual, el posible grado de discapacidad futuro, la habilidad de los padres para contribuir al cuidado y a la crianza del niño, el posible apoyo de la familia y amigos, etc.

La EM es una enfermedad crónica que puede agravarse a lo largo del tiempo. Por lo tanto, es importante pensar tanto a corto como a largo plazo, aunque la mayoría de dificultades futuras pueden solucionarse con una planificación más elaborada en el momento en que aparecen. Es recomendable asistir a reuniones locales de apoyo a la esclerosis múltiple, hablar con mujeres que ya hayan gestionado la enfermedad y la maternidad a la vez, consultar a un neurólogo y un obstetra para informarse, y planificar una buena organización.

Una de las preocupaciones más comunes de los padres con EM es el riesgo que puede tener su hijo de heredar la enfermedad. La EM no es una enfermedad hereditaria, aunque si hay antecedentes el riesgo de padecerla es ligeramente más alto que el de la población general. Se calcula que, cuando uno de los dos progenitores padece EM, el riesgo de que los hijos desarrollen la enfermedad oscila entre el 1% y el 4%.

Es muy importante que, antes de empezar a intentar concebir, la mujer con EMconsulte a su neurólogo sobre los medicamentos que está tomando para tratar la enfermedad, ya que la mayoría están contraindicados durante el embarazo y la lactancia.

En cuanto al parto, las complicaciones no son mayores que las de cualquier otra mujer sin la enfermedad. Para las mujeres con EM, la anestesia general y la epidural también son formas seguras y habituales de aliviar el dolor. Las pacientes que sufren alteraciones sensitivas o parálisis podrían necesitar un control más exhaustivo al final del embarazo ya que puede que no reconozcan el comienzo de las contracciones.

La lactancia materna no está contraindicada en las pacientes con EM, pero es posible que, una vez haya pasado el parto y el sistema inmunológico vuelva a su estado basal, pueda existir una recaída de la enfermedad, que suele ser más frecuente en los primeros seis meses después del parto. Aunque no se puede predecir quién sufrirá un brote y quién no, la evolución de la enfermedad durante los meses previos al embarazo es una información relevante. Por este motivo, el neurólogo debe recomendar a la paciente las mejores opciones una vez haya dado a luz como, por ejemplo, reiniciar inmediatamente el tratamiento farmacológico para la enfermedad, entre otras.

En resumen, una paciente con esclerosis múltiple puede vivir el período de embarazo, parto y lactancia sin ningún problema, de la misma manera que una mujer que no padece la enfermedad. Sin embargo, es necesaria una buena planificación y tener un buen apoyo de la pareja, familia y amigos, que será especialmente importante si se produce un cambio en el estado de salud de la mujer, ya sea de forma transitoria o a largo plazo. También es muy importante consultar al neurólogo antes de intentar concebir, ya que la mayoría de tratamientos para la EM están contraindicados durante el embarazo y la lactancia.



Fuentes de información:

EM, embarazo y parenting. Federación Internacional de Esclerosis Múltiple (MSIF), 2008 [acceso: 18 de marzo de 2013]. Disponible en:http://www.msif.org/es/ms_the_disease/pregnancy.html

Embarazo en mujeres con Esclerosis Múltiple. Fundación de la Esclerosis Múltiple (MSF), 2009 [acceso: 18 de marzo de 2013]. Disponible en:http://es.msfocus.org/article-details.aspx?articleID=766

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